La inestabilidad geopolítica está transformando la logística y el transporte de mercancías

El comercio internacional y la logística se encuentran, a día de hoy, en un punto de inflexión. Los conflictos geopolíticos recientes que afectan también a Occidente están reconfigurando las rutas de transporte, elevando costos y obligando a las empresas a repensar sus estrategias logísticas. La guerra en Ucrania, los ataques en el mar Rojo y las tensiones comerciales entre las principales economías del mundo, con Trump a la cabeza, han hecho que el transporte de mercancías sea cada vez más complejo. En este artículo recordamos cómo estos eventos están afectando al sector y qué medidas pueden tomar las empresas para mitigar los riesgos.

 

Guerra en Ucrania y el impacto en el comercio europeo

 

Desde el inicio del conflicto en 2022, la guerra en Ucrania ha sido un factor clave en la disrupción de las cadenas de suministro en Europa. La región del mar Negro, vital para el comercio de productos agrícolas y materias primas, ha estado en el centro de las tensiones. Recientemente, se ha alcanzado un alto el fuego marítimo mediado por Estados Unidos, lo que busca reducir los costos de seguros y permitir un flujo más estable de mercancías. Sin embargo, el acuerdo enfrenta desafíos, ya que Rusia exige el levantamiento de sanciones económicas y la reintegración al sistema de pagos SWIFT para mantener su participación en el comercio global.

 

Ataques en el mar Rojo y el impacto en las rutas comerciales

 

El mar Rojo, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, ha sido escenario de ataques constantes por parte de los rebeldes hutíes en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente. La región, además de ser un punto clave para el comercio global, ha sido históricamente un foco de disputas geopolíticas que van más allá del conflicto entre grupos armados, involucrando intereses estratégicos de actores regionales e internacionales como Israel. Esto ha obligado a las principales navieras a evitar el canal de Suez, una vía crucial para el comercio entre Asia y Europa. Como resultado, muchas compañías han optado por desviar sus rutas alrededor del cabo de Buena Esperanza, lo que añade entre 7 y 10 días a los tiempos de envío y eleva los costos operativos.

 

Según el Foro Económico Mundial, esta crisis ha impactado directamente en el precio de los fletes marítimos, incrementando las tarifas en más de un 30% en algunas rutas. Además, los seguros de transporte se han vuelto más costosos debido al riesgo de ataques en alta mar.

 

Tensión en el estrecho de Gibraltar y su relevancia en el transporte marítimo

 

Además de los conflictos en Ucrania y el Mar Rojo, Estados Unidos ha iniciado investigaciones sobre el estrecho de Gibraltar, una de las rutas comerciales más congestionadas del mundo. Si bien oficialmente la Comisión Federal Marítima ha expresado preocupaciones sobre las condiciones desfavorables para el transporte marítimo, incluyendo la alta densidad de tráfico, restricciones de espacio y riesgos medioambientales, otros análisis apuntan a que el estrecho es también un paso clave para la logística militar de EE.UU. y sus aliados.

 

Las conclusiones de esta investigación podrían llevar a nuevas regulaciones y restricciones, afectando el flujo de mercancías entre Europa, África y América.

 

Guerra comercial entre Estados Unidos y China, México, Canadá y la UE

 

En el ámbito económico, la guerra arancelaria ha resurgido con fuerza bajo la administración de Donald Trump. En febrero de 2025, EE.UU. impuso un arancel del 25% sobre todas las importaciones provenientes de México y Canadá, con excepción del petróleo y la energía canadienses, que fueron gravados con un 10%. La medida, según la Casa Blanca, busca frenar la inmigración ilegal, el tráfico de fentanilo y reducir el déficit comercial estadounidense. Como respuesta, Canadá implementó aranceles del 25% sobre 20,6 mil millones de dólares en exportaciones estadounidenses, ampliables a 106 mil millones en tres semanas, mientras que México también anunció represalias económicas.

 

Además, la Unión Europea no ha quedado al margen de esta escalada. La administración Trump ha planteado la imposición de un arancel del 25% a las importaciones desde la UE, alegando que el bloque fue "formado para fastidiar a Estados Unidos". Entre las medidas más inminentes se encuentra la inminente aplicación de un arancel del 25% a vehículos no fabricados en EE.UU., afectando especialmente a la industria automotriz europea.

 

Por otro lado, la guerra comercial con China sigue siendo un punto crítico. EE.UU. ha mantenido restricciones sobre productos tecnológicos y materias primas clave, lo que ha obligado a empresas a reconfigurar sus cadenas de suministro, trasladando operaciones a países como México, Vietnam e Indonesia para evitar los aranceles.

 

Otras regiones en la mira: Canal de Panamá y Groenlandia

 

La fragilidad de la autonomía del Canal de Panamá también ha sido un punto de preocupación en la escena internacional. La actual administración de EE.UU. ha manifestado en varias ocasiones su interés en reforzar su influencia sobre el canal, lo que ha generado inquietud sobre una posible intervención en su gestión. Sumado a esto, los efectos del cambio climático y el deshielo en el Ártico están abriendo nuevas rutas marítimas en torno a Groenlandia, una región donde los intereses estratégicos de EE.UU. y otras potencias han ido en aumento. A medida que estas rutas se vuelvan más viables, podrían reconfigurar el comercio global y generar nuevas disputas por el control de estos pasos marítimos.

 

Impacto general en el transporte de mercancías

 

Estas tensiones han generado incertidumbre en la inversión y han afectado el costo del transporte de mercancías, obligando a las empresas a buscar soluciones alternativas para mitigar el impacto en sus operaciones con estas consecuencias directas en la logística y el comercio internacional:

 

  • - Disrupción de rutas clave: El cierre o desvío de rutas estratégicas ha aumentado los tiempos y costos de transporte.
  • - Incremento de costos operativos: Las primas de seguros han subido debido a los riesgos asociados a las zonas de conflicto.
  • - Necesidad de una monitorización constante: Las empresas deben vigilar de cerca las zonas afectadas y ajustar sus estrategias para minimizar el impacto.

 

Cómo las empresas pueden mitigar estos riesgos

 

Ante este escenario de incertidumbre, las empresas del sector logístico deben tomar medidas para proteger sus operaciones:

 

  • - Diversificación de rutas y proveedores: Reducir la dependencia de una única ruta o proveedor logístico puede minimizar los riesgos de disrupción.
  • - Seguros de transporte adaptados: Contar con coberturas específicas, como seguros de guerra o protección frente a demoras, es clave para mitigar pérdidas.
  • - Monitorización de zonas de conflicto: Utilizar tecnología y datos en tiempo real para ajustar estrategias en función de los eventos geopolíticos.
  • - Optimización de inventarios: Reforzar el almacenamiento en mercados estratégicos para garantizar un flujo continuo de mercancías.

 

Como podemos observar, la logística internacional se está enfrentando en la actualidad a uno de sus mayores desafíos en décadas debido a la inestabilidad geopolítica. En este contexto, la capacidad de adaptación y la toma de decisiones estratégicas serán fundamentales para garantizar la continuidad del comercio global.

 

Desde Assek Europe seguimos de cerca la evolución de estos conflictos para ofrecer soluciones aseguradoras adaptadas a los nuevos riesgos. Nuestro objetivo es brindar seguridad y confianza a nuestros clientes en un entorno cada vez más volátil.

 

Contacta con nuestro equipo de especialistas para saber cómo proteger tu mercancía con las mejores coberturas del mercado.